5 Veces en las que Santa Teresa de Jesús nos enseñó a empoderarnos como mujeres

¿Quién fue Santa Teresa de Jesús y por qué, siendo santa, puede ayudarnos a empoderarnos como mujeres?, precisamente por ello, porque fue una mujer como tú y como yo, que en medio del siglo XVI, épocas de Inquisición y en donde la mujer no era tomada en cuenta, ella revolucionó todos los estándares de la iglesia católica, siendo monja y una excelente escritora con innumerables obras.

Una mirada rápida la vida de Santa Teresa de Jesús

También es conocida como Santa Teresa de Ávila. Nació en 1515 en Ávila, España y a la edad de 22 años se convirtió en monja. Fue la fundadora de la Orden de Carmelitas Descalzos y además de ser religiosa, fue escritora y filósofa.

Y aquí viene lo más interesante, además de todo, ella fue una revolucionaria: “Teresa apostó por la mujer en su condición de dignidad, para ser oída y no solo oyente”. Aquí es donde se marca una diferencia, porque Teresa no se quedó callada ante las injusticias hechas hacia las mujeres, ella levantó su voz y logró ser escuchada.

5 Frases e historias de Santa Teresa de Jesús y el empoderamiento femenino

1. En contra de la prohibición de libros

En su libro “Camino de perfección”, Santa Teresa hace una crítica a los inquisidores que, en esa época, se encontraban prohibiendo libros e incluso, se atrevieron a desvalijar la biblioteca que ella había armado en el convento.

Ella siempre le decía a sus hermanas la siguiente frase:

“Lee y conducirás, no leas y serás conducido”.

No cabe duda de que ella era una mujer adelantada a su época, y con este hecho nos enseña a que debemos buscar todos los recursos para poder salir adelante, porque siendo mujeres tenemos la capacidad de poder hacer todo lo que nos propongamos, siempre con la ayuda de nuestro Señor.

2. Lucha para que las mujeres sean escuchadas

Santa Teresa no quería que ningún hombre sea denominado el superior en los conventos, sino más bien, ella quería que las monjas sean independientes y sean capaces de poner sus propias normas, por lo que hizo algo que revolucionó la historia: planteó una democracia dentro del convento, haciendo que se elija de entre todas ellas una Superiora, que sería cambiada cada 3 años.

Y frente a las críticas ella dijo:

“Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, algunas veces acertamos”.

Ella se refiere en esta frase, de una manera muy sútil, que si bien es cierto las opiniones de las mujeres no eran tomadas en cuenta en esa época, ellas tenían razón. No hay duda de que Santa Teresa nos deja un gran legado en el que nuestro camino a Cristo se hace más fuerte, empoderadas por su amor y el respeto hacia todos por igual.

3. Segura de sí misma

También hay anécdotas muy divertidas, pero con una enseñanza detrás, como la respuesta que ella le da a uno de sus confesores:

“Sabed, padre, que en mi juventud me dirigían tres clases de cumplidos; decían que era inteligente, que era santa y que era hermosa; en cuanto a hermosa, a la vista está; en cuanto a discreta, nunca me tuve por boba; en cuanto a santa, solo Dios lo sabe”.

Esta es una de las pruebas más grandes de que Santa Teresa es un ejemplo de empoderamiento para todas nosotras, porque si bien es cierto ella era monja, también era mujer y reconocía en ella su belleza y su inteligencia, algo que todas nosotras debemos hacer hoy en día: somos inteligentes y bellas, porque nuestro Señor así nos ha hecho y así, debemos de querernos.

4. Sororidad: Solidaridad entre mujeres

El apoyo mutuo en una congregación de mujeres se aplica también para las mujeres en general: estemos unidas, apoyémonos y amémonos, estemos ahí la una para la otra, porque eso es lo que quiere Dios, que vivamos juntos en comunidad y armonía.

“Todas han de ser amigas, todas se han de amar, todas se han de querer, todas se han de ayudar”.

Cambiemos en el mundo las ofensas por el apoyo. Las mujeres debemos estar unidas y hoy tenemos la gracia de estar unidas por la fe en nuestro Padre celestial y en nuestra madre la Virgen, pero también debemos estar unidas por el simple hecho de ser mujeres: seamos amigas, amémonos y ayudémonos, tal y como lo dice Santa Teresa de Jesús.

5. Defendió su dignidad como mujer

Y claro está, no podía faltar esta anécdota muy conocida sobre ella y sus brillantes respuestas que dejaba sin palabra a todos los que se encontraban con ella:

“Un día que Teresa fue a visitar las obras del primer monasterio, en Ávila, un albañil dijo a un compañero al ver pasar a Teresa: “¡Qué lástima, una mujer tan guapa y que sea monja!”. Teresa lo oyó, volvió sobre sus pasos y le dijo al piropeador: “A ti te da igual porque nunca me hubiera casado contigo”.

Sin duda, su lucha por mantener su dignidad como mujer en una época en la que esto era prácticamente imposible, nos alienta a que en estos tiempos nos llenemos de valentía y vivamos nuestras vidas como mujeres dignas y empoderadas, revestidas con la fuerza del Espíritu Santo, el amor de Dios y la intercesión de la Virgen María.

No tengamos miedo de alzar nuestras voces como mujeres, porque Dios está con nosotras, tomemos como ejemplo la vida de Santa Teresa y sepamos que podemos seguir adelante empoderadas, con la capacidad de poner nuestros planes en las manos de Dios y lograr todo lo que nos propongamos.

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